{"id":1888,"date":"2020-12-28T12:43:51","date_gmt":"2020-12-28T12:43:51","guid":{"rendered":"https:\/\/elmitin.do\/?p=1888"},"modified":"2022-02-09T13:40:43","modified_gmt":"2022-02-09T13:40:43","slug":"el-lado-oscuro-de-la-corrupcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmitin.do\/en\/opinion\/el-lado-oscuro-de-la-corrupcion\/","title":{"rendered":"El lado oscuro de la corrupci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>por<\/strong> Mario D\u00e1valos<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La corrupci\u00f3n es la violaci\u00f3n a las costumbres y normas que rigen la vida en com\u00fan en una poblaci\u00f3n. La corrupci\u00f3n administrativa debilita la institucionalidad de las naciones y su capacidad financiera para garantizar los derechos de los ciudadanos. La corrupci\u00f3n existe en toda la historia humana y toda la geograf\u00eda terrestre, pero es mucho m\u00e1s evidente y persistente cuanto m\u00e1s cerca del poder se encuentra. De un punto de vista \u00e9tico, la corrupci\u00f3n procura la trampa y desacredita al sistema, enriqueciendo sin m\u00e9rito ni sacrificio a quienes se aprovechan de su posici\u00f3n para apropiarse del dinero p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en Rep\u00fablica Dominicana, hay un lado mucho m\u00e1s oscuro en la ret\u00f3rica de la corrupci\u00f3n que en el acto mismo. La corrupci\u00f3n hace las veces de carga narrativa para dividir buenos de malos y h\u00e9roes de villanos, relegando a la poblaci\u00f3n al \u00fanico rol de v\u00edctima, que sufre los efectos de la villan\u00eda y ruega por ser rescatado, incapaz de asumir posiciones activas dentro de la construcci\u00f3n de la naci\u00f3n y neg\u00e1ndole a la misma la vitalidad de la participaci\u00f3n c\u00edvica.<\/p>\n\n\n\n<p>La din\u00e1mica pol\u00edtica actual est\u00e1 soportada casi en su totalidad sobre este discurso, instalando en la narrativa colectiva la falsa idea de que la corrupci\u00f3n es la madre de todos los males que como naci\u00f3n padecemos.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay discusi\u00f3n de que la corrupci\u00f3n lastima la capacidad de los pa\u00edses de producir sociedades m\u00e1s equitativas y pr\u00f3speras, pero asignar la culpa de todos los males nacionales, sobre-simplifica nuestro entendimiento sobre el rol c\u00edvico de los ciudadanos e ignora otras grandes problem\u00e1ticas como la incapacidad, la ineficacia, el exceso de burocracia, la falta de compromiso, la haraganer\u00eda, la ausencia de visi\u00f3n, la debilidad discursiva, la pobreza del debate y la profundidad de la conversaci\u00f3n p\u00fablica, la concentraci\u00f3n de poder, el engrosamiento de la mentalidad mercantil y la individualidad con que asumimos los problemas b\u00e1sicos que persisten en el siglo XXI. Aunque la corrupci\u00f3n desapareciera ma\u00f1ana, la desigualdad y la pobreza persistir\u00edan. El rol de la corrupci\u00f3n ha sido asumir todas las culpas de un sistema que por naturaleza, est\u00e1 destinado a premiar a los que nacieron con m\u00e1s oportunidades que a los que no.<\/p>\n\n\n\n<p>Los \u00faltimos 20 a\u00f1os han sido muy productivos para la Rep\u00fablica Dominicana, manteniendo un crecimiento econ\u00f3mico sostenido por encima de todos los pa\u00edses de la regi\u00f3n y logrando niveles de urbanizaci\u00f3n que se comparan con los de M\u00e9xico y Colombia. Este evidente avance econ\u00f3mico y de infraestructura es uno de los pilares del discurso pol\u00edtico del PLD: el evidente desarrollo&nbsp; dominicano. Por otro lado, la oposici\u00f3n ha alimentado el discurso de \u201clos serios contra los corruptos\u201d como el pilar del suyo, desacreditando el crecimiento como producto de la corrupci\u00f3n y se\u00f1alando, con justa causa, que tal desarrollo no ha llegado de igual manera a todos. La trascendencia del discurso corrupci\u00f3n en la sociedad dominicana subraya la realidad de que no todos somos iguales ante las consecuencias de la ley (lo que tambi\u00e9n tiene una lectura en la divisi\u00f3n de clases sociales), pero se ha posicionado, err\u00f3neamente, como \u00fanica responsable de otras desigualdades que la preceden.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta divisi\u00f3n ret\u00f3rica, a primera vista, resulta simple y digna, sobre todo porque en efecto, han habido actos de corrupci\u00f3n en todos los gobiernos dominicanos, y el PLD, siendo quien m\u00e1s tiempo ha gobernado en la era post-balagueriana, ha tenido m\u00e1s acceso y oportunidades para hacerlo, adem\u00e1s ha demostrado cierta permisividad con quienes presuntamente lo han hecho. Una de las figuras p\u00fablicas m\u00e1s exc\u00e9ntricas en la \u00faltima d\u00e9cada populariz\u00f3 el <em>slogan<\/em> de su campa\u00f1a \u201cM\u00e1s vale loco que ladr\u00f3n\u201d, evidenciando la profundidad de las ra\u00edces de la ret\u00f3rica anti-corrupci\u00f3n y c\u00f3mo se ha colocado en el lugar m\u00e1s nefasto en la jerarqu\u00eda de villanos. Es dif\u00edcil decidir qui\u00e9n har\u00eda m\u00e1s da\u00f1o, ya sea como cirujano, piloto o funcionario p\u00fablico: \u00bfuna persona incapaz, demente, haragana o una persona corrupta? Los casos deber\u00e1n ser analizados en su contexto y dentro la naturaleza de las funciones evaluadas, pero pareciera que la respuesta no es tan clara como se piensa, siendo necesario diferenciar las capacidades t\u00e9cnicas de las capacidades \u00e9ticas y su impacto directo en las consecuencias que producen.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos serios contra los corruptos\u201d, desde un punto de vista exclusivamente moral, es un discurso que no propone visi\u00f3n-pa\u00eds sino que solamente identifica d\u00f3nde poner la culpa, que permite ignorar todo debate sobre pol\u00edticas p\u00fablicas, propuestas y capacidad de los candidatos para ejercer con \u00e9xito su funci\u00f3n. Adem\u00e1s, al dejar libre de culpa a la poblaci\u00f3n (se piensa que la corrupci\u00f3n es un virus exclusivamente pol\u00edtico) tambi\u00e9n la exonera de la participaci\u00f3n c\u00edvica y la condena al reclamo y la queja.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace unos a\u00f1os miraba una pel\u00edcula con mi hijo m\u00e1s peque\u00f1o. Creo que entonces ten\u00eda cuatro a\u00f1os. Habiendo sucedido las primeras escenas, mi hijo todav\u00eda no entend\u00eda la estructura de la trama, y un poco frustrado me pregunt\u00f3 &#8211; Papi \u00bfqui\u00e9n es el malo?-. La necesidad de esta falsa dualidad de los buenos contra los malos, ha perdurado por miles de a\u00f1os y ha servido para impulsar religiones, leyendas, dictaduras y rivalidades que se mantienen a pesar del tiempo. En nuestro escenario pol\u00edtico, esta separaci\u00f3n maniquea otorga a los que no arrastran rumores de acciones mal habidas, ya sea por convicci\u00f3n, por desconocimiento o por falta de oportunidad, una valoraci\u00f3n p\u00fablica superior aquellos que lo hacen, limitando toda evaluaci\u00f3n sobre gesti\u00f3n o liderazgo a \u201c&#8230; fulano es serio\u201d y nunca, o casi nunca a \u201c&#8230; fulano es capaz\u201d o \u201c&#8230;fulano tiene visi\u00f3n\u201d, \u201cfulano es eficiente en su trabajo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando este discurso coincide, por dise\u00f1o o fortuna, con un enfrentamiento de clases como el que hoy sucede en nuestro pa\u00eds, las predicciones resultan todav\u00eda m\u00e1s catastr\u00f3ficas. El gobierno actual fue muy efectivo sacando capital pol\u00edtico de la ret\u00f3rica \u201cserios contra corruptos\u201d, sobre todo porque en efecto, parecer\u00eda que muchas de sus acusaciones tienen sustento. Cuando el PRM gan\u00f3 las elecciones presidenciales, present\u00f3 las credenciales de sus funcionarios, la gran mayor\u00eda proveniente de clase alta, con credenciales universitarias extranjeras, maestr\u00edas y doctorados y experiencia t\u00e9cnica en el sector privado. Adem\u00e1s de declaraciones juradas sin precedentes. El nuevo gobierno mostr\u00f3 con orgullo su estatus de \u00e9lite social y econ\u00f3mica en un gabinete tecn\u00f3crata. Por primera vez el presidente y la gran mayor\u00eda de sus funcionarios m\u00e1s cercanos son simb\u00f3licamente representativos de la clase alta. Esta divisi\u00f3n social siempre ha existido, expresada en membres\u00eda a c\u00edrculos sociales, apellidos y la imperiosa necesidad de ostentar riquezas ante los ojos de los dem\u00e1s que explot\u00f3 en los primeros a\u00f1os del siglo XXI. Recientemente los t\u00e9rminos <em>popi <\/em>y <em>wawawa y <\/em>los memes Piantini vs Los Mina<em>, <\/em>han pasado a la cumbre de la conversaci\u00f3n, invocando evaluaciones \u00e9ticas y est\u00e9ticas presentes en la divisi\u00f3n de clases y profundizando la percepci\u00f3n sobre la separaci\u00f3n de clases.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En los d\u00edas siguientes a las elecciones presidenciales, gran parte de los usuarios de las redes sociales celebraban \u201cque por fin tenemos funcionarios preparados\u201d, articulistas aplaud\u00edan el acto de \u201cadecentar un estado chopo\u201d (replicada por usuarios en la forma de <em>esta gente si me representan, se parecen a mi y saben hablar<\/em>) e incluso muchos argumentaron el beneficio colateral de tener funcionarios ricos <em>porque no tienen necesidad de robar<\/em>. Estos tres argumentos son manifestaciones de la misma retorcida idea: por preparaci\u00f3n, por est\u00e9tica o por moralidad, <em>los funcionarios de clase alta son mejores que los de la clase trabajadora porque se han ganado lo suyo por su propio esfuerzo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esta peligrosa separaci\u00f3n por estatus, es lo que Michael J. Sandel identifica como la \u201ctiran\u00eda del m\u00e9rito\u201d, la idea de que en el mundo moderno hay ganadores y perdedores, y cada uno de ellos tiene lo que se merece debido a su talento y esfuerzo. Sandel argumenta que este pensamiento ignora las desigualdades de oportunidad provenientes de la suerte y que ha sido el mayor productor de arrogancia en los ganadores y resentimiento en los perdedores, alimentando las recientes revoluciones populistas. El populismo es la reacci\u00f3n contra las \u00e9lites, indistintamente de la naturaleza de su estatus, y en Rep\u00fablica Dominicana, esta separaci\u00f3n multi-dimensional representa una amenaza latente.<\/p>\n\n\n\n<p>Es precisamente la exacerbaci\u00f3n de la divisi\u00f3n a trav\u00e9s de las narrativas de corrupci\u00f3n y la h\u00edper-moralizaci\u00f3n de la pol\u00edtica (<em>\u201cnosotros somos buenos y serios y nos merecemos el poder\u201d <\/em>vs <em>\u201cellos, son malos y deshonestos y no se merecen el poder\u201d<\/em>) donde se esconde el clasismo impl\u00edcito de el caso dominicano. Personalmente, no pienso que las fuerzas pol\u00edticas tengan claridad (o intenci\u00f3n) sobre la verdadera estructura de la separaci\u00f3n de clases, y es precisamente esta distancia con la problem\u00e1tica de la inequidad y la divisi\u00f3n que el resentimiento y la arrogancia producen sobre el tejido social que ya ha sido maltratado por el clasismo, tan normalizado que es extremadamente dif\u00edcil de identificar.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la corrupci\u00f3n ha sido planteada como el origen de todos los males, en el otro extremo pero con la misma mirada maniquea, la educaci\u00f3n ha sido planteada como la soluci\u00f3n a todos los problemas. Sin embargo, el acceso a educaci\u00f3n de calidad es limitado para los que nacieron en la clase baja. La media de la matr\u00edcula anual en uno de los principales colegios privados de Santo Domingo, es m\u00e1s del doble del ingreso anual del sueldo m\u00ednimo en Rep\u00fablica Dominicana. As\u00ed mismo, la data sobre educaci\u00f3n universitaria arroja resultados sorprendentes. La gran mayor\u00eda de aquellos que estudiaron en una de las universidades p\u00fablicas o matr\u00edcula de precio bajo, no obtienen ninguna mejor\u00eda en su ingreso sobre aquellos que no tienen un t\u00edtulo universitario, siendo la educaci\u00f3n t\u00e9cnica la gran excepci\u00f3n y una de las mayores oportunidades de movilidad econ\u00f3mica para los dominicanos. La suma de todos estos mitos y prejuicios plantea una peligrosa ecuaci\u00f3n que agranda la problem\u00e1tica social: <em>todos los males nacen de la corrupci\u00f3n + la educaci\u00f3n soluciona todos los males + la clase alta tiene acceso a mejor educaci\u00f3n = la clase alta se merecen gobernar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En medio de los grandes casos de corrupci\u00f3n y la vida cotidiana de los ciudadanos, existe otra dimensi\u00f3n paralela donde la corrupci\u00f3n se expresa con mayor contundencia pero con menos conciencia: el miedo a la polic\u00eda, el irrespeto a los derechos ajenos y las normas de convivencia, los atajos para ignorar las mismas gracias al acceso a influencias o posiciones de superior jerarqu\u00eda. Llam\u00e9mosle \u201cla peque\u00f1a corrupci\u00f3n\u201d, esa que sucede todos los d\u00edas y que no se transforma en titulares ni influye en la separaci\u00f3n de honestos contra deshonestos. La corrupci\u00f3n que m\u00e1s incomoda en la vida diaria es precisamente la que ejecutan los ciudadanos contra los ciudadanos pero que no es contabilizada como tal: la peque\u00f1a corrupci\u00f3n es la m\u00e1s com\u00fan y la menos identificable, a pesar de ser m\u00e1s visible.<\/p>\n\n\n\n<p>La capacidad del concepto <em>corrupci\u00f3n <\/em>en moldear la receta cultural dominicana tiene repercusiones adicionales a la del acto corrupto. Por un lado, como nos propone ignorar todas las dem\u00e1s grandes problem\u00e1ticas antes mencionadas, tambi\u00e9n nos inhibe de solucionarlas, pues no podemos resolver los problemas que ignoramos identificar. Intentar resolver todos nuestros problemas a trav\u00e9s de la erradicaci\u00f3n de la corrupci\u00f3n resulta natural, pues ha sido la problem\u00e1tica hegem\u00f3nica en t\u00e9rminos medi\u00e1ticos durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, pero tambi\u00e9n es ineficiente, porque mantiene al margen el dise\u00f1o de soluciones integrales y nuestra capacidad de debatir sobre la direcci\u00f3n ideol\u00f3gica y pragm\u00e1tica de la cosa p\u00fablica. Por otro lado, y de una manera m\u00e1s sutil, en nuestro pa\u00eds se ha utilizado para alimentar la separaci\u00f3n de clases, como ha sido evidente en el an\u00e1lisis de las reacciones al reciente cambio de clase social en la clase pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>El arraigo de la corrupci\u00f3n en la Rep\u00fablica Dominicana es un mal hist\u00f3rico que trasciende clases sociales y preferencia pol\u00edtica, y que sin duda debemos combatir en la vida p\u00fablica y privada: la corrupci\u00f3n no es da\u00f1ina porque se implemente con dinero p\u00fablico, sino porque construye una plataforma social que la cristaliza como manera de obstruir la vida c\u00edvica. Pero la paradoja de la corrupci\u00f3n reside precisamente en su hegemon\u00eda. La corrupci\u00f3n como consecuencia de la suma de otras carencias sociales, t\u00e9cnicas y morales, s\u00f3lo puede eliminarse cuando se atacan sus muchas causas, no sus manifestaciones.El lado m\u00e1s oscuro de la corrupci\u00f3n no solo est\u00e1 en el da\u00f1o institucional o econ\u00f3mico, aunque tambi\u00e9n es un elemento de peso, sino en c\u00f3mo la hemos utilizado en la narrativa de los h\u00e9roes contra los villanos, perpetuando el eterno rol de v\u00edctima de los ciudadanos mientras intentamos superar la pl\u00e9tora de problemas nacionales sin verdaderamente combatirlos, limit\u00e1ndonos a se\u00f1alarlos como consecuencias de la corrupci\u00f3n, a la vez que se hace todo lo posible para evidenciar en la opini\u00f3n p\u00fablica que se pertenece al equipo de los <em>buenos <\/em>y por tanto, todos los enemigos pol\u00edticos pertenecen al equipo de los <em>malos<\/em>.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La corrupcio\u0301n es la violacio\u0301n a las costumbres y normas que rigen la vida en comu\u0301n en una poblacio\u0301n. La corrupcio\u0301n administrativa debilita la institucionalidad de las naciones y su capacidad financiera para garantizar los derechos de los ciudadanos.<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>","protected":false},"author":6,"featured_media":1891,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pgc_meta":"","footnotes":""},"categories":[5],"tags":[42,402],"class_list":["post-1888","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-corrupcion","tag-transparencia"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1888","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1888"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1888\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1892,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1888\/revisions\/1892"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1891"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1888"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1888"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1888"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}