{"id":2223,"date":"2021-05-27T21:27:25","date_gmt":"2021-05-27T21:27:25","guid":{"rendered":"https:\/\/elmitin.do\/?p=2223"},"modified":"2022-02-09T13:23:11","modified_gmt":"2022-02-09T13:23:11","slug":"el-pais-del-club","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmitin.do\/en\/opinion\/el-pais-del-club\/","title":{"rendered":"El Pa\u00eds del Club"},"content":{"rendered":"<p>por <strong>Ernesto Rivera<\/strong>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Con los muchos desaciertos que se toman en materia cultural en la Rep\u00fablica Dominicana es muy dif\u00edcil sentarse a escribir sin perder el optimismo. Lo menos es insistir en alcanzar alg\u00fan sentido para contrarrestar la mediocridad de la gesti\u00f3n cultural propuesta por el sector p\u00fablico y el privado. Ser\u00e1 acaso que todav\u00eda sigue muy viva la cultura del club en el pa\u00eds. De esta premisa se desprenden otras dos: 1) que el principal objetivo de las instituciones culturales dominicanas es el entretenimiento (cultura sin ninguna trascendencia pol\u00edtica); 2) que las entidades culturales necesitan una administraci\u00f3n que replique los modelos empresariales.<\/p>\n\n\n\n<p>La cultura del club resiste los diagn\u00f3sticos. Sin embargo, un componente importante de los clubes es la arquitectura misma. Adem\u00e1s de espacios de encuentro, los clubes son como lugares pan\u00f3pticos para la exhibici\u00f3n y el control social. Por la influencia de espacios como esos se explica quiz\u00e1s el desplazamiento del criterio personal por los de un colectivo social que busca las formas de imponerse. Los temas son nuevos cada lunes y los problemas se abandonan, se sueltan; est\u00e1n destinados a volver. Demasiadas personas en nuestro pa\u00eds viven sujetas a la valoraci\u00f3n colectiva a\u00fan cuando vaya en detrimento de la integridad individual. Muchas agendas personales se resumen en las transiciones aceleradas entre bodas, entierros, cumplea\u00f1os y baby showers, y en medio de ese traj\u00edn la oportunidad perdida del autoan\u00e1lisis<sup>1<\/sup>.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En los clubes, adem\u00e1s de los grandes parqueos, gazebos y las terrazas para las fiestas, se necesitan tarimas para escenificar los programas de variedades que antes ten\u00edan las formas de comparsas, carrozas y reinados. Resulta sugerente pensar los fuertes v\u00ednculos de todas las manifestaciones de las artes y el dise\u00f1o dominicano con la cultura del club. Por ejemplo, podr\u00eda perfilarse cierta perspectiva de club en la moda dominicana o en dise\u00f1adores de interiores trabajando los espacios residenciales bajo el principio del montaje<sup>2<\/sup>. En la d\u00e9cada de los ochenta, cuando varias de las universidades privadas empezaron a deshumanizarse y ofrec\u00edan (ir\u00f3nicamente) carreras de \u201cartes y humanidades\u201d, encontramos a la pujante clase media dominicana aspirando a ser miembro de un club o codearse con personas que socializaban sus beneficios. En contraste, para un grupo exponencial de personas, la popularizaci\u00f3n de una cultura del club fue posible a trav\u00e9s de la televisi\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><br><strong>El club y la televisi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Posterior a los a\u00f1os inaugurales, ese per\u00edodo de efervescencia coronado con una Plaza de la Cultura majestuosamente construida sobre los terrenos de la mansi\u00f3n del dictador Rafael Leonidas Trujillo<sup>3<\/sup>, los programas de variedades al final del d\u00eda y de fines de semana fueron una extensi\u00f3n democratizada de la glamorosa y multifac\u00e9tica cultura del club<sup>4<\/sup>: n\u00fameros musicales, entrevistas, far\u00e1ndula y sketch humor\u00edstico con poco o ning\u00fan tinte pol\u00edtico. Estas cosas no ocurrieron sin poner en evidencia ciertas disparidades. Varias de nuestras celebridades femeninas destacaron por sus talentos para la comunicaci\u00f3n luego de desfilar en ba\u00f1ador para cert\u00e1menes de belleza. La cultura de la televisi\u00f3n, como una extensi\u00f3n de la cultura del club, sigui\u00f3 extendi\u00e9ndose hasta ver llegar los concursos m\u00e1s disparatados, las risas falsas que facturan igual por radio y por televisi\u00f3n. Esa ocupaci\u00f3n de cada momento libre fractur\u00f3 los l\u00edmites emocionales entre el espacio \u00edntimo del hogar y los espacios p\u00fablicos. El tiempo del encuentro familiar, el camino al trabajo, la hora del almuerzo o el silencio de la espera en un tap\u00f3n pasaron a ser espacios de la venta y la glosolalia<sup>5<\/sup>.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>A finales de los noventa la televisi\u00f3n profesionaliz\u00f3 su rol como medio de control pol\u00edtico. El discurso de la globalizaci\u00f3n necesitaba un ej\u00e9rcito de publicistas y dise\u00f1adores gr\u00e1ficos, expertos en crear estrategias de comunicaci\u00f3n impactantes. J\u00f3venes dominicanos viajaron a M\u00e9xico para visitar las instalaciones de Televisa en una suerte de excursiones costeadas por el acuerdo p\u00fablico-privado entre las empresas Telemicro y los gobiernos del PLD<sup>6<\/sup>. Por otra parte, la naciente cultura de las megadivas poblaba el cambio de siglo. Es decir, un cambio sustancial respecto a las d\u00e9cadas precedentes, porque los medios de comunicaci\u00f3n fueron invadidos por personas que no ten\u00edan otro talento m\u00e1s que carisma o atributos f\u00edsicos, aprendiendo sobre la marcha los rudimentos de su oficio flanqueadas por el contoneo de bailarinas. La cultura del club mutaba al vaciamiento de los contenidos y la imposici\u00f3n de las formas, y es esto a fin de cuentas la misma filosof\u00eda formalista que une a todas las carreras creativas en la Rep\u00fablica Dominicana.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><br><strong>El club y las universidades<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00e1xima aspiraci\u00f3n del club es replicar las formas hasta el infinito, crear formatos poco complejos que sean agradables para toda la membres\u00eda. Esa predisposici\u00f3n a la f\u00f3rmula simple perme\u00f3 a las escuelas de artes y dise\u00f1o del pa\u00eds que operan como negocios respondiendo a las necesidades de otros negocios, a veces localizadas en lugares paradis\u00edacos<sup>7<\/sup>. Las personas estudiando arquitectura, interiores, publicidad, dise\u00f1o gr\u00e1fico o artes visuales pocas veces comparten experiencias educativas, mucho menos con otras disciplinas. Sin embargo, todos los curr\u00edculums de esas carreras aisladas est\u00e1n redactadas con los mismos marcos te\u00f3ricos<sup>8<\/sup>. Para el formalismo, las preguntas de prop\u00f3sito social no son relevantes o pasan siempre a un segundo plano. Las obras se bastan a s\u00ed mismas por sus cualidades t\u00e9cnicas y visuales, por su factura, sin entrar en consideraciones \u00e9ticas o pol\u00edtico-sociales. Los conceptos se entienden como explicaciones abultadas sin ninguna profundidad metodol\u00f3gica, imposibles de confrontar con la realidad.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Consecuentemente, en muchos proyectos inmobiliarios dominicanos los walk-in closets son m\u00e1s grandes que las habitaciones para las trabajadoras dom\u00e9sticas y no causa conflicto llamar en planos \u201ccuartos de servicio\u201d a esas habitaciones diminutas<sup>9<\/sup>. Es una arquitectura desprovista de humanidad proyectada como una superposici\u00f3n de espacios deshumanizantes. Hoy vemos la cultura del club en su escala urbana con las \u201cciudades creativas\u201d, modelos de gentrificaci\u00f3n que proponen pintar con colores vistosos los techos y las paredes de las casas amenazadas por el hambre. Santo Domingo creci\u00f3 amurallando con torres lujosas sus barrios pobres<sup>10<\/sup>.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><br><strong>El club y la pol\u00edtica\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La cultura de la que hablo no vive en el tiempo real sino en el de las pel\u00edculas<sup>11<\/sup>. Sobredimensiona lo visual como un vestigio de los trucos de c\u00e1mara y las bambalinas. En el pa\u00eds del club se crea opini\u00f3n exacerbando las emociones y reduciendo la cultura al entretenimiento. Extrapola todas las oportunidades de encuentro a la adrenalina de las rifas y de los concursos porque crea la falsa ilusi\u00f3n de que la democracia se incentiva en la competencia azarosa entre talentos. La cultura del club es nuestra marca pa\u00eds<sup>12<\/sup>. A partir de 2010, con la expansi\u00f3n huracanada del neoliberalismo y la m\u00edstica extractivista de los grupos empresariales creando bloques y cotizando en la bolsa, podemos ver a los compadres y las comadres de la cultura del club migrando a otros contextos de lo social. Una expresi\u00f3n visible de su integraci\u00f3n con la vida pol\u00edtica y econ\u00f3mica dominicana la vemos en la econom\u00eda naranja de los Design Week RD. La cultura del club no hace distinciones entre Rafael Paz o David Collado. De hecho, sus perfiles son una creaci\u00f3n televisiva.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00f3 el tiempo y con la popularizaci\u00f3n de las redes sociales el microclima del club arrop\u00f3 a toda la poblaci\u00f3n dominicana. Las conductas neur\u00f3ticas de la producci\u00f3n acelerada de contenidos crea figuras p\u00fablicas al vapor, sean estas candidatos pol\u00edticos o familias completas de instagramers; paga la opini\u00f3n algor\u00edtmica con cuentas de bots, hace parte del periodismo sensacionalista, y exalta gestores culturales a los que solo les interesan las posturas en p\u00fablico. A la cultura del club le importa el cu\u00e1nto m\u00e1s que el c\u00f3mo de las cosas<sup>13<\/sup>. El primer mandatario, que es una persona instruida en los negocios, conoce perfectamente los alcances de las estrategias de comunicaci\u00f3n. Lo hemos visto participar activamente en la cultura del club emitiendo decretos de cultura que son cheques en blanco para construir museos (otros museos) en los polos tur\u00edsticos del pa\u00eds, o pintar murales como \u00fanica expresi\u00f3n del arte p\u00fablico.<sup>14<\/sup>\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><br><strong>El club y la justicia social<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero ese esplendor cultural no puede existir sin sus injusticias. De acuerdo al autor Oli Mould en su libro \u201cAgainst Creativity\u201d, el poder creativo del capitalismo <em>\u201cno crea sino que apropia ofreciendo estabilidad a las voces disidentes por medio de incentivos financieros, reconocimiento, o incluso la promesa de sosiego del cansancio emocional y f\u00edsico de pr\u00e1cticas constantes de resistencia. Pero haciendo as\u00ed, la resistencia cesa sus pr\u00e1cticas desestabilizadoras: Se convierten en terreno f\u00e9rtil para cosechar m\u00e1s ganancias planteando que no hay otras alternativas<\/em>\u201d<sup>15<\/sup>. Los elevados niveles de angustia fruto de la precarizaci\u00f3n del trabajo cultural se benefician ampliamente de la mano de obra barata y de empleos de corto t\u00e9rmino para los que no se ofrece garant\u00eda de derechos laborales<sup>16<\/sup>. El incesante influjo de reclamos culturales en condiciones de franca inequidad terminan por alumbrar una generaci\u00f3n ampliamente neur\u00f3tica atrapada entre el deseo del placer cultural y los mecanismos de defensa contra la cultura del club. Esa generaci\u00f3n no puede dialogar con las generaciones que la anteceden porque aquella est\u00e1 narcotizada por la nostalgia de sus a\u00f1os de esplendor, las semblanzas y los acr\u00f3sticos con sus nombres. Ese grupo de agentes culturales no sabe conversar sin referirse a s\u00ed mismos y a sus logros en la historia, construye muy poco con la agencia que tienen y no permiten un relevo generacional a tiempo.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia ha planteado muchos retos menos el de revisar nuestros esquemas de trabajo<sup>17<\/sup>. Todo sigue igual, o al menos eso parece. En medio de ese movimiento incesante de las fichas de nuestro domin\u00f3 cultural, el Ministerio de Cultura Dominicano tiene la dif\u00edcil tarea de aparecer ante la opini\u00f3n p\u00fablica como una instituci\u00f3n relevante pese a que no ha sido capaz de articular propuestas que contrarresten el elitismo exc\u00e9ntrico de la cultura del club. La falta de tacto de los formalistas dentro de la instituci\u00f3n condiciona las acciones del Ministerio desde su fundaci\u00f3n y hasta la conformaci\u00f3n del Consejo Nacional de Cultura<sup>18<\/sup>, un grupo mixto de personas sin experiencia en gesti\u00f3n p\u00fablica o con demasiados intereses. Como los grupos empresariales dominicanos habitualmente no gustan pagar la totalidad de sus impuestos y prefieren apadrinar las instituciones p\u00fablicas, la Direcci\u00f3n General de Bellas Artes se qued\u00f3 sin presupuesto para operar antes de la mitad del a\u00f1o<sup>19<\/sup>. Su \u00fanica alternativa ha sido <em>la autogesti\u00f3n<\/em> recurriendo a las estrategias administrativas de un club para continuar los programas. Por ejemplo: Ofreciendo en trueque las certificaciones del cargo pol\u00edtico, diluyendo el significado social de palabras como cultura y arte, sirviendo de comisaria (de forma nominal) para una exhibici\u00f3n que mostrada dentro de una iglesia en Venecia resta importancia con romanticismo sacramental y ret\u00f3rica espiritualista la vergonzosa disparidad social<sup>20<\/sup> de nuestro pa\u00eds. Se crea la falsa ilusi\u00f3n de un programa cultural que es ineficaz por excluyente y finalmente promueve a escala internacional la instalada cultura del club dominicano<sup>21<\/sup>. \u00bfC\u00f3mo viviremos juntos? Cuando la arquitecta a cargo del proyecto dice que participar en una Bienal Internacional constituye un acto de fe, es preciso preguntarse en qui\u00e9n est\u00e1 puesta esa fe y a d\u00f3nde nos lleva tanta herej\u00eda cultural.\u00a0<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><br><br><sup>1 <\/sup>Isabel Lorey habla en su libro \u201cState of Insecurity\u201d (Verso Books, 2012) sobre los estados de precarizaci\u00f3n refiri\u00e9ndose a los textos de Foucault sobre el arte de la gobernanza que produce una falsa interioridad, reflejo exterior de una relaci\u00f3n pastoral de la obediencia colectiva.\u00a0<br><sup>2<\/sup> Fue una actividad por muchos a\u00f1os el festival \u201cMesas Esplendorosas\u201d, aunque al decir montaje me refiero a proponer espacios que funcionen como fotos para publicar en revistas: casas instagrameables.\u00a0<br><sup>3<\/sup>\u00a0El Trujillismo se deleit\u00f3 en la cultura del club. Las instituciones no han asumido su responsabilidad de hacer una necesaria revisi\u00f3n de los procesos dictatoriales y sus efectos en el escenario cultural dominicano. Considero que una Plaza de la Cultura construida sobre los terrenos de la Estancia Rhadames es una alegor\u00eda del estado de la cuesti\u00f3n cultural dominicana, donde las estructuras de trabajo de cara a los p\u00fablicos distan muchas veces de ser democr\u00e1ticos. Ver m\u00e1s aqu\u00ed https:\/\/elpais.com\/diario\/2000\/04\/30\/internacional\/957045608_850215.html<br><sup>4<\/sup> Las se\u00f1oras quer\u00edan ser como Charyt\u00edn Goyco o Cecilia Garc\u00eda.<br><sup>5<\/sup>\u00a0\u201c24\/7, Late Capitalism and the Ends of Sleep\u201d por Jonathan Crary, 2013<br><sup>6<\/sup>\u00a0Una rese\u00f1a de 2013 puede leerse aqu\u00ed https:\/\/listindiario.com\/entretenimiento\/2013\/11\/05\/298308\/jovenes-que-van-a-mexico<br><sup>7<\/sup>\u00a0Recuerdo que para mi la universidad fue el primer lugar en donde hab\u00eda de forma permanente energ\u00eda el\u00e9ctrica y aire acondicionado. Y me imagino que algo similar pasa en una sustancial generaci\u00f3n de artistas dominicanos que estudiaron en espacios completamente ajenos a la realidad del pa\u00eds.\u00a0<br><sup>8<\/sup>\u00a0Todas sienten nostalgia por la Bauhaus. Todas inician por Wucius Wong. Creen que la magia de un logo o la psicolog\u00eda de los colores va a resolver las crisis de identidad.\u00a0<br><sup>9<\/sup>\u00a0\u00bfAcaso no eran estos mismos arquitectos quienes fantaseaban con una isla artificial llena de rascacielos frente al malec\u00f3n de Santo Domingo? Es el formalismo de la cultura del club, el mismo formalismo de las profesiones creativas, la raz\u00f3n por la cual el interiorismo dominicano est\u00e1 obsesionado con los espejismos hasta el punto de mentirse a ellos mismos promoviendo una cultura del dise\u00f1o con nula capacidad de transformaci\u00f3n social.<br><sup>10<\/sup>\u00a0Ni siquiera las campa\u00f1as sanitarias escapan cuando las campa\u00f1as de vacunaci\u00f3n trascendieron porque iniciaron con quienes pod\u00edan pagar la membres\u00eda de un club.\u00a0<br><sup>11<\/sup>\u00a0Paul Virilio<br><sup>12<\/sup>\u00a0La misma empresaria que en el documental \u201cIsla de Pl\u00e1stico\u201d (Jos\u00e9 Mar\u00eda Cabral. Cacique Films, 2019) aparece evadiendo la responsabilidad de su empresa en la contaminaci\u00f3n medioambiental del pa\u00eds vuelve a resurgir en un rebranding de 2021 como jurado de dise\u00f1o en el programa televisivo Marca Pa\u00eds. \u00bfQu\u00e9 quieren decirnos con estas cosas los productores de ese programa?, \u00bfCu\u00e1l es el tipo de dise\u00f1o que promueven y qu\u00e9 consecuencias tiene?\u00a0<br><sup>13<\/sup>\u00a0A esa conclusi\u00f3n llega el educador cubano Jos\u00e9 M. Fern\u00e1ndez Peque\u00f1o en su art\u00edculo \u201cLa dictaduracia latinoamericana\u201d (2012) refiri\u00e9ndose a la \u201cbanalizaci\u00f3n de las oposiciones y las perspectivas divergentes a trav\u00e9s de la compra de voluntades (&#8230;) el ejercicio institucionalizado de la mendicidad\u201d de la democracia nuestra. La dictaduracia es una dictadura en forma de democracia.\u00a0<br><sup>14<\/sup>\u00a0Esto a partir de lo que podemos leer en el decreto presidencial 205-21, en donde se habla de conceptos como \u201cmarca ciudad\u201d citando que se est\u00e1n siguiendo ejemplos de Am\u00e9rica Latina y Europa. Lo cierto es que todos estos modelos que ya tienen cerca de 20 a\u00f1os y ahora est\u00e1n siendo seriamente cuestionados por asuntos como los efectos destructivos en el tejido social, desplazando comunidades, trayendo turistas y elevando los costos inmobiliarios.\u00a0<br><sup>15<\/sup> \u00a0\u201cAgainst Creativity\u201d(Verso Books, 2018) por Oli Mould (p.15).\u00a0<br><sup>16<\/sup> \u00a0El gobierno dominicano quiere abrir el Museo del Az\u00facar cuando hay un grupo de trabajadores de la ca\u00f1a que lleva a\u00f1os de lucha social desatendidas. El gobierno dominicano quiere abrir museos cuando tiene cuentas pendientes con empleados del Ministerio de Cultura que llevan meses demandando el pago por trabajos hechos.\u00a0<br><sup>17<\/sup> \u00a0Pudo ser, por ejemplo, una buena oportunidad para hacer inventarios de lo que est\u00e1. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la colecci\u00f3n permanente del Museo de Arte Moderno o del Museo de Historia y Geograf\u00eda?, \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los inventarios en l\u00ednea de nuestros bienes culturales? Ni hablar del fracaso de la 29 Bienal Nacional de Artes Visuales.\u00a0<br><sup>18<\/sup>\u00a0De acuerdo a la Ley No.41-00, la conformaci\u00f3n del Consejo Nacional de Cultura es la primera tarea de la Direcci\u00f3n del Ministerio de Cultura. En el actual gobierno, el Consejo no se conform\u00f3 hasta meses despu\u00e9s de asumir el cargo. La primera tarea del Consejo, seg\u00fan la misma ley, es definir las pol\u00edticas culturales de la naci\u00f3n.\u00a0<br><sup>19<\/sup> <a href=\"https:\/\/www.diariolibre.com\/revista\/por-falta-de-recursos-financieros-bellas-artes-suspende-actividades-BL25843112\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.diariolibre.com\/revista\/por-falta-de-recursos-financieros-bellas-artes-suspende-actividades-BL25843112<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><br><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ser\u00e1 acaso que todav\u00eda sigue muy viva la cultura del club en el pa\u00eds.<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>","protected":false},"author":12,"featured_media":2230,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pgc_meta":"","footnotes":""},"categories":[5],"tags":[179],"class_list":["post-2223","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-cultura"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2223","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2223"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2223\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2228,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2223\/revisions\/2228"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2230"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2223"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2223"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2223"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}