{"id":5056,"date":"2024-06-07T12:07:52","date_gmt":"2024-06-07T16:07:52","guid":{"rendered":"https:\/\/elmitin.do\/?p=5056"},"modified":"2024-06-07T13:50:53","modified_gmt":"2024-06-07T17:50:53","slug":"a-la-vista-de-todos-en-la-boca-de-nadie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmitin.do\/en\/opinion\/a-la-vista-de-todos-en-la-boca-de-nadie\/","title":{"rendered":"A la vista de todos, en la boca de nadie"},"content":{"rendered":"<p>El fin de la campa\u00f1a electoral y la instalaci\u00f3n en la intersecci\u00f3n de las avenidas Kennedy y Pr\u00f3ceres de <a href=\"https:\/\/www.diariolibre.com\/actualidad\/ciudad\/2024\/05\/09\/instalan-valla-publicitaria-gigante-en-la-kennedy-con-los-proceres\/2716951\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">la pantalla publicitaria m\u00e1s grande del Caribe<\/a> nuevamente traen a la luz la necesidad de reflexionar sobre la r\u00e1pida expansi\u00f3n de la publicidad urbana en nuestra ciudad. Aunque la sensaci\u00f3n popular sea que Santo Domingo da un paso m\u00e1s para convertirse en un \u201cNueva Yol Chiquito\u201d, la realidad es que las vallas y pantallas publicitarias son una importante fuente de contaminaci\u00f3n visual. Esto significa que, al igual que los veh\u00edculos de combusti\u00f3n y los vertederos, las vallas representan un pasivo ambiental que deteriora nuestra calidad de vida urbana. Justamente esto es lo que lleva al Estado a regularla, en nuestro caso, a trav\u00e9s de los ayuntamientos, y a indemnizar a la ciudadan\u00eda a trav\u00e9s de los arbitrios.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda injusto no mencionar que antes de la llegada de las pantallas publicitarias, nuestra ciudad ya ten\u00eda un problema de contaminaci\u00f3n visual causado por la proliferaci\u00f3n, aparentemente indiscriminada, de las vallas, por lo que las pantallas solo llegaron a agravarlo. A este punto, quiz\u00e1s te estar\u00e1s preguntando, \u00bfc\u00f3mo es que en una ciudad con tantos problemas y un gobierno municipal con limitaciones presupuestarias esto deber\u00eda importarnos? Sencillo, la presencia de pantallas publicitarias est\u00e1 vinculada al aumento del estr\u00e9s y la fatiga, de los accidentes de tr\u00e1nsito, de la alteraci\u00f3n de los patrones de comportamiento de la fauna; en fin, m\u00faltiples factores que llevan a un deterioro de la calidad de vida. <\/p>\n\n\n\n<p>Como consecuencia de esto, en la mayor\u00eda de las ciudades la instalaci\u00f3n de estas modalidades publicitarias est\u00e1 altamente regulada y limitada a zonas espec\u00edficas, ya sea por tradici\u00f3n o por lejan\u00eda a las zonas residenciales. Inclusive en Nueva York, aquel modelo a seguir de muchos, limita la presencia de estas pantallas al per\u00edmetro de Times Square, donde por tradici\u00f3n han existido, pero donde tambi\u00e9n existe una baja densidad de zonas residenciales alrededor. De hecho, llama mucho la atenci\u00f3n que al visitar otras ciudades, es muy dif\u00edcil encontrar la cantidad y densidad de publicidad que vemos cotidianamente en Santo Domingo. En ciudades como Par\u00eds y Berl\u00edn, la densidad de vallas publicitarias es un 40\u202f% menor que en Santo Domingo, seg\u00fan datos de la Asociaci\u00f3n Internacional de Publicidad Exterior (IAOA).<\/p>\n\n\n\n<p>Existen alternativas, algunas de ellas ya implementadas en nuestra ciudad, que ayudar\u00edan a abastecer la, aparentemente, alta demanda de espacios publicitarios. Por ejemplo, las l\u00edneas de guaguas en las avenidas N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres y Churchill han sido forradas con publicidad, lo que adem\u00e1s ofrece la oportunidad de reducir los costos operativos para los administradores y de ofrecer una publicidad que no sea est\u00e1tica, como es el caso de las vallas y pantallas, a los anunciantes. Esta misma din\u00e1mica igualmente se aplica en las estaciones del metro, telef\u00e9rico (obviamente no en sus vagones o cabinas) y guaguas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh7-us.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXeJOHL3YifGyNqJXsxqcT0rbCH9gRw7YCWh3aLvCebDGMCcUgF6tM5OtYMggs_DV-rFjlGfnVV-OHZzmslQ5_He-Gdl3kUQG0-OWk6VD83UN2Auy3CYPQeqNc1JLKoJ9ZLaH-q5PZnBNiyH-x7VIkRPOQ2t?key=BIjSDk9ZF9_ZpvBJcWl_3w\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh7-us.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXfExA8SrVK7CHZjVblkr_vtUaidh8YvCNphuKz8PzRFRFB7vEPhSfu8ZEZvO4yVgK3Nt3Zn_WN-jXcvJsOcNHvdzJTKe9Bh5Nyl8It7ie8PNganuHytO7LDoCF3Gu8u-zSTpfrLLPnNhJgp9okNCgEont0h?key=BIjSDk9ZF9_ZpvBJcWl_3w\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>Ejemplo de publicidad aplicada a las estaciones de transporte en la avenida Gustavo Mej\u00eda y la Estaci\u00f3n Pedro Mir (avenida Lope de Vega). Fuente: iVallas.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><br>Otra alternativa es simplemente que seamos m\u00e1s creativos con la forma en la que hacemos publicidad en nuestras ciudades. Por ejemplo, el ic\u00f3nico carro de Santo Domingo Motors, que por a\u00f1os ha sido un referente en la ciudad, adaptado jocosamente a la arquitectura del edificio donde se encuentra y sin generar un ruido visual en su entorno. Este mismo ejemplo lo podemos evidenciar en la Plaza Merengue, en la esquina noroeste de la intersecci\u00f3n de las avenidas Alma Mater y 27 de Febrero, la cual ha sido forrada con publicidad, que si bien desaparece su fachada e invisibiliza su arquitectura, no representa un contraste tan abrupto con su entorno. Obviamente, hay muchos m\u00e1s ejemplos, locales e internacionales, de los que pueda incluir en este art\u00edculo, que pueden servir como punto de partida para comenzar a repensar nuestra ciudad en este aspecto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh7-us.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXcl9gJrZm9dIpWeUVV_-ii2KxnH2NxX8wW9DhFR3FNyYYFRs7_Ji-tzjvOWJplJD5L3nWSHy8qGa4SAW3SYc3VsVMDUwKtSZnwknYxdQ-zvKxXSxNi_MyXI9qu3myWXt2rrQTZBNPINYr4rIDkglgr6HgIy?key=BIjSDk9ZF9_ZpvBJcWl_3w\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>Edificio de Santo Domingo Motors en la avenida Lincoln esquina Kennedy. Fuente: Grupo \u00c1mbar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><br>No obstante, es muy dif\u00edcil que esta din\u00e1mica ocurra sin antes reevaluar la fuente e independencia de los recursos municipales del Distrito Nacional, ya que en esto yace la ra\u00edz del problema. Bajo el modelo actual, el Ayuntamiento tiene un incentivo negativo que lo motiva a aprobar vallas publicitarias para aumentar su presupuesto, aunque estas representen un detrimento a la calidad de vida de sus habitantes. Seg\u00fan el marco legal actual, los ayuntamientos reciben fondos a trav\u00e9s del gobierno nacional, seg\u00fan su poblaci\u00f3n; o a trav\u00e9s del pago directo de arbitrios, siempre y cuando estos no est\u00e9n en conflicto con los impuestos nacionales. Eso pone al Distrito Nacional en una posici\u00f3n inc\u00f3moda, ya que, desde el 2001, est\u00e1 atravesando por una desaceleraci\u00f3n de su crecimiento poblacional, debido a la migraci\u00f3n hacia la provincia de Santo Domingo, pero contin\u00faa siendo el centro urbano para los casi cuatro millones de habitantes que viven en el \u00e1rea metropolitana. En otras palabras, el Distrito Nacional se ve en la obligaci\u00f3n de prestar servicios municipales a una poblaci\u00f3n por encima de los fondos que recibe de parte del gobierno nacional. Esto es justamente lo que motiva la expansi\u00f3n de la publicidad urbana, as\u00ed como otros males urbanos que igualmente representan ingresos directos para la gesti\u00f3n municipal, tales como las rampas de parqueos, la construcci\u00f3n de verjas altas, los usos de suelos contradictorios, la destrucci\u00f3n del patrimonio hist\u00f3rico, entre muchos otros. En este sentido, esta es una cuesti\u00f3n que definitivamente deben de tocar los representantes reci\u00e9n electos para el Concejo Municipal y el Congreso Nacional, sobre todo dentro del marco de una reforma fiscal integral, para crear un marco normativo que acelere la descentralizaci\u00f3n administrativa y permita la independencia presupuestaria de nuestros ayuntamientos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tabla No. 1 &#8211; Poblaci\u00f3n del Distrito Nacional, entre 2001 y 2024<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td>2002<\/td><td>2010<\/td><td>2023<\/td><\/tr><tr><td>913,540<\/td><td>965,040<\/td><td>1,029,110<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Oficina Nacional de Estad\u00edstica (ONE)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En fin, todo esto no quiere decir que debamos eliminar las pantallas o vallas publicitarias, pero s\u00ed reflexionar sobre su impacto en nuestra calidad de vida y las razones que llevan a que sean instaladas. Eventualmente, nos tocar\u00e1 desarrollar mecanismos pol\u00edticos para encontrar la justa medida que nos lleve a un punto de equilibrio. El problema no son las vallas o pantallas, es la falta de un Ayuntamiento con los mecanismos pol\u00edticos para generar las transformaciones urbanas que demanda urgentemente una ciudad del tama\u00f1o de Santo Domingo.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fin de la campa\u00f1a electoral y la instalaci\u00f3n en la intersecci\u00f3n de las avenidas Kennedy y Pr\u00f3ceres de la pantalla publicitaria m\u00e1s grande del Caribe nuevamente traen a la luz la necesidad de reflexionar sobre la r\u00e1pida expansi\u00f3n de la publicidad urbana en nuestra ciudad. <!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>","protected":false},"author":44,"featured_media":5057,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pgc_meta":"","footnotes":""},"categories":[5],"tags":[299,65,555],"class_list":["post-5056","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-municipalidad","tag-publicidad","tag-urbanismo"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/44"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5056"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5056\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5063,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5056\/revisions\/5063"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5057"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}