{"id":5752,"date":"2026-03-27T12:29:15","date_gmt":"2026-03-27T16:29:15","guid":{"rendered":"https:\/\/elmitin.do\/?p=5752"},"modified":"2026-03-27T12:29:47","modified_gmt":"2026-03-27T16:29:47","slug":"los-barrios-que-se-volvieron-parqueos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmitin.do\/en\/opinion\/los-barrios-que-se-volvieron-parqueos\/","title":{"rendered":"Los barrios que se volvieron parqueos"},"content":{"rendered":"<p>Con el Cl\u00e1sico Mundial de B\u00e9isbol a\u00fan fresco, me fue inevitable que la memoria me devuelva a mi infancia en Bajos de Haina, donde la calle no era asfalto de tr\u00e1nsito, sino el estadio y el parque del barrio. Para quienes crecimos fuera del centro o en las periferias, el entorno se transformaba en nuestro propio <em>Iguana Park<\/em> o el <em>Arcada<\/em>; un laboratorio de experiencias colectivas que cobraba vida desde que lleg\u00e1bamos de la escuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, notando que hoy esa din\u00e1mica ha sido desplazada \u2013m\u00e1s all\u00e1 de por la tecnolog\u00eda\u2013, pens\u00e9 en un factor estructural que ha reconfigurado nuestra geograf\u00eda afectiva: el crecimiento de la movilidad individual por necesidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas calles donde se organizaban torneos de <em>vitilla<\/em> o el <em>pa\u00f1uelito<\/em>, hoy son espacios hostiles. De repente, jugar un <em>tr\u00facamelo<\/em>, al <em>yun<\/em> o al <em>encond\u00edo\u2019<\/em> se volvi\u00f3 una actividad riesgosa. Ya no se puede lanzar una pelota sin detener el juego porque viene un motor, un veh\u00edculo, y luego otro, y luego otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no nos confundamos: el motor o el carro no son los culpables por s\u00ed mismos. En realidad, son la respuesta desesperada a una falla del sistema. El motor es un puente; ese recurso indispensable para salir de las entra\u00f1as del barrio y conectar con una red de transporte p\u00fablico que nunca llega a entrar. Ante la ineficiencia de ese Estado que no ha garantizado el movimiento colectivo y p\u00fablico digno, la vecina y el vecino se ven forzados a ocupar el espacio de juego con sus herramientas de transporte para poder sobrevivir a la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto, ha impuesto un nuevo orden donde prima el \u201cyo\u201d (mi ruta, mi parqueo, mi llegada), mientras nuestra memoria social nos pasa factura record\u00e1ndonos el valor del \u201cnosotros\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s alarmante es el contraste con el Pol\u00edgono Central. All\u00ed, la ni\u00f1ez sigue creando experiencias, pero desde el privilegio: en las \u00e1reas sociales de sus condominios, protegidos por garitas. Porque por otro lado, se ha consolidado la idea de que \"lo p\u00fablico\" es sin\u00f3nimo de vulnerabilidad, y que el derecho al juego y a espacios de ocio dignos es solo para quien puede pagar su propio entorno de socializaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es imprescindible, por tanto, repensar el transporte p\u00fablico no s\u00f3lo como un tema de tr\u00e1nsito, sino como un eje integral y transversal de justicia social. Recuperar un sistema eficiente es devolverle a la infancia su derecho a la calle y permitir que el barrio vuelva a ser un lugar de encuentro.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para quienes crecimos fuera del centro o en las periferias, el entorno se transformaba en nuestro propio Iguana Park o el Arcada; un laboratorio de experiencias colectivas que cobraba vida desde que lleg\u00e1bamos de la escuela.<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>","protected":false},"author":70,"featured_media":5753,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pgc_meta":"","footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-5752","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5752","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/70"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5752"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5752\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5754,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5752\/revisions\/5754"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5753"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5752"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5752"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5752"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}