{"id":5770,"date":"2026-04-14T08:55:19","date_gmt":"2026-04-14T12:55:19","guid":{"rendered":"https:\/\/elmitin.do\/?p=5770"},"modified":"2026-04-14T08:55:25","modified_gmt":"2026-04-14T12:55:25","slug":"la-valentia-de-ser","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmitin.do\/en\/opinion\/la-valentia-de-ser\/","title":{"rendered":"La valent\u00eda de ser"},"content":{"rendered":"<p>Esta es una entrega at\u00edpica a lo que tengo acostumbrada a la audiencia de <em>El Mit\u00edn<\/em>. No obstante, aunque con un matiz m\u00e1s personal, entend\u00ed oportuno compartir algunas reflexiones que, en el contexto en que vivimos, no dejan de ser profundamente pol\u00edticas. Son reflexiones sobre realidades de nuestra sociedad que, sin duda, espero resuenen con muchas de las personas que nos leen. Estas l\u00edneas las escribo para reivindicar la valent\u00eda de ser: de ser de forma aut\u00e9ntica, de ser libre, de ser bueno, de ser suficiente y de ser feliz como persona LGBTI en un contexto en el que los prejuicios han educado a la sociedad para no permitirnos ser.<\/p>\n\n\n\n<p>No es un secreto que, a\u00fan hoy, la orientaci\u00f3n sexual y la identidad de g\u00e9nero diversas no son vistas como formas leg\u00edtimas de habitar nuestra sociedad. La primera reacci\u00f3n social es empujarnos a ocultar nuestra realidad. Esto es tan generalizado y penetrante que no solo pesa la presi\u00f3n social que nos empuja a mantenernos en silencio, sino tambi\u00e9n la forma en que esa presi\u00f3n termina instal\u00e1ndose dentro de nosotros. Muchas personas terminan experimentando autorrechazo, es decir, una negaci\u00f3n de s\u00ed mismas, precisamente porque forman parte de esa misma sociedad que les ense\u00f1\u00f3 a no permitirse ser.<\/p>\n\n\n\n<p>La presi\u00f3n que mantiene a tantas personas en el armario, por miedo a enfrentar consecuencias negativas por ser quienes son, no es algo extra\u00f1o cuando se nos ha ense\u00f1ado a percibirla como motivo de verg\u00fcenza. En muchas familias, la identidad LGBTI de uno de sus miembros es tolerada a puertas cerradas, siempre que se mantenga en secreto. Se convierte en un supuesto \u201cpecado\u201d familiar del que nadie puede hablar. Es un secreto com\u00fan, resguardado por igual en hogares de altos estratos, en barrios, en el campo, en iglesias y en los encuentros familiares de centros educativos, como si se tratara de un delito terrible y deshonroso.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la verg\u00fcenza y los prejuicios no solo operan para mantener a las personas en el armario. Tambi\u00e9n moldean lo que podr\u00eda llamarse una aceptabilidad condicionada. En contextos heteronormativos y patriarcales (es decir, entornos donde se asume la heterosexualidad como norma y se imponen roles tradicionales de g\u00e9nero sobre hombres y mujeres), incluso quien decide salir del armario puede reducir su exposici\u00f3n al rechazo cuando se ajusta a ciertos par\u00e1metros y encarna la figura de la persona LGBTI \u201caceptable\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qui\u00e9n es esa persona LGBTI \u201caceptable\u201d? Es aquella que ha interiorizado los mismos prejuicios que la sociedad proyecta sobre ella. Es quien asume que las parejas heterosexuales merecen protecci\u00f3n jur\u00eddica, como el matrimonio o el acceso a la seguridad social a trav\u00e9s del v\u00ednculo conyugal, pero considera innecesarias esas mismas garant\u00edas para sus propios v\u00ednculos. Es quien cree que una pareja LGBTI no deber\u00eda expresar afecto en p\u00fablico, aunque ella misma lo considere completamente aceptable en una pareja heterosexual. Es, en definitiva, quien reproduce esos est\u00e1ndares heteronormativos para validarse a s\u00ed misma y validar o rechazar a otras personas LGBTI en funci\u00f3n de cu\u00e1nto se ajusten a ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>La persona LGBTI \u201caceptable\u201d, en una sociedad educada para no permitirnos ser, es aquella que aspira a ser escogida a costa de s\u00ed misma. Termina siendo instrumentalizada. Se convierte en par\u00e1metro para medir a otros y en evidencia, dentro del discurso anti-LGBTI, de que existe una forma \u201ccorrecta\u201d de serlo: una forma marcada por la verg\u00fcenza, el silencio, la discreci\u00f3n impuesta y la negaci\u00f3n de la propia vivencia, con la pretensi\u00f3n de negar tambi\u00e9n la de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, incluso cuando la heteronormatividad patriarcal ya no logra mantenernos en el armario ni hacernos odiarnos a nosotros mismos, contin\u00faa operando una expectativa. Se espera que quien no encaja en esa aceptabilidad viva avergonzado de su autenticidad. Se pretende que la persona LGBTI libre, en sus propios t\u00e9rminos, ya sea desde formas m\u00e1s tradicionales o menos tradicionales, deba ajustarse a ciertos par\u00e1metros para ser plenamente aceptada. En ello no hay problema alguno cuando se trata de elecciones propias. El problema surge cuando se pretende medir lo que debe ser el otro desde la heteronorma (ese modelo que presenta la heterosexualidad y ciertos roles de g\u00e9nero como la \u00fanica referencia v\u00e1lida) y cuando se asume que quien no se ajusta a esos par\u00e1metros merece menos respeto. As\u00ed, la persona LGBTI libre termina siendo vista como menos, como alguien que ha fallado en cumplir el rol asignado por un orden social patriarcal que, hist\u00f3ricamente, ha sido configurado para no contemplar nuestra existencia en condiciones de igualdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esto no es solo otra estrategia de control. Es tambi\u00e9n una forma de desacreditar a quien ha logrado desprenderse de los prejuicios y dejar de centrar su vida en la aceptaci\u00f3n de un orden social que nunca le ofreci\u00f3 un espacio digno. En un s\u00edmil con el mito de la caverna de Plat\u00f3n, quien logra salir y ver la luz es percibido como alguien da\u00f1ado por quienes a\u00fan viven en el mundo de las sombras.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, ser una persona abiertamente LGBTI, aut\u00e9ntica y libre, en los propios t\u00e9rminos que cada quien escoja, no es motivo de verg\u00fcenza. Muy por el contrario. Ser LGBTI en una sociedad educada para no permitirnos ser no solo es un acto de resistencia y de amor propio; es, adem\u00e1s, un acto pol\u00edtico y profundamente revolucionario. M\u00e1s a\u00fan en espacios hostiles donde la ley no solo excluye de derechos que s\u00ed garantiza a otros, como el matrimonio, la adopci\u00f3n, el acceso a la seguridad social o el estatus migratorio derivado del v\u00ednculo de pareja, sino que tambi\u00e9n omite protegernos frente a la discriminaci\u00f3n al no reconocer la orientaci\u00f3n sexual, la identidad de g\u00e9nero y la expresi\u00f3n de g\u00e9nero (es decir, la forma en que una persona manifiesta su identidad a trav\u00e9s de su apariencia, comportamiento o forma de presentarse) como categor\u00edas protegidas en el delito de discriminaci\u00f3n en el C\u00f3digo Penal. Tampoco garantiza plenamente el libre desarrollo de la personalidad (es decir, el derecho a vivir conforme a quien se es). En ese contexto, ser es, en esencia, un acto de valent\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, la orientaci\u00f3n sexual y la identidad de g\u00e9nero no hacen a una persona m\u00e1s ni menos. Las personas heterosexuales no son homog\u00e9neas, pero tampoco son juzgadas exclusivamente a partir de este elemento de su identidad. Entre quienes comparten dicha orientaci\u00f3n hay personas buenas y malas, personas que nos agradan y otras que no. Lo mismo ocurre con las personas LGBTI. El respeto no puede estar condicionado a que vivamos nuestra identidad de una forma que resulte c\u00f3moda para una sociedad que hist\u00f3ricamente nos ha rechazado. La noci\u00f3n de una persona LGBTI aceptable nunca ser\u00e1 leg\u00edtima si pretende evaluar no la calidad humana de una persona, sino su identidad y la forma en que la vive.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, hay algo m\u00e1s. Porque no siempre se trata solo de resistir la verg\u00fcenza o de enfrentar la animosidad de quienes no se permiten ser a s\u00ed mismos. A veces, ser, simplemente ser, tambi\u00e9n tiene un efecto silencioso pero poderoso: el de inspirar. Inspirar a quienes, aun teniendo el deseo, no han logrado ver la luz exterior. A quienes siguen dentro de la caverna, no por falta de valent\u00eda, sino por el peso de un mundo que les ense\u00f1\u00f3 a temerla. Y, en esos casos, nuestra existencia, nuestra autenticidad y nuestra libertad no solo son un acto personal de afirmaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n una forma de abrir camino para otras personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque, al final, la valent\u00eda de ser nunca es solo individual. Tambi\u00e9n es una invitaci\u00f3n.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estas l\u00edneas las escribo para reivindicar la valent\u00eda de ser: de ser de forma aut\u00e9ntica, de ser libre, de ser bueno, de ser suficiente y de ser feliz como persona LGBTI en un contexto en el que los prejuicios han educado a la sociedad para no permitirnos ser.<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>","protected":false},"author":46,"featured_media":5771,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"pgc_meta":"","footnotes":""},"categories":[5],"tags":[146,500],"class_list":["post-5770","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-derechos-humanos","tag-lgbtiq"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5770","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5770"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5770\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5772,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5770\/revisions\/5772"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5771"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5770"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5770"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmitin.do\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5770"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}