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La persuasión según Bad Bunny

La persuasión según Bad Bunny

La memoria emotiva es un arma poderosa contra todo aquello que nos divide. Recurrir a esa memoria compartida de paisajes, sabores y costumbres en común. De contrastes y riqueza cultural que nos hacen tan diversos. De la creatividad y la capacidad de supervivencia —a la que ojalá nunca tuviéramos que acudir— que nos sostiene como comunidad. Aquella capacidad sin la que ningún migrante del sur se movería hacia el norte buscando mejorar su calidad de vida y la de los suyos.

Producto de estrategias de persuasión bien extendidas, muchos migrantes votaron por una idea monolítica de Estados Unidos que los expulsa. Algunos incluso entienden a su país de origen como un monolito: uno que solo habla y se ve como el colonizador, extrayendo de sus entrañas la multiculturalidad (producto de la herencia negra o nativa).

Mantener una idea de patria monolítica hace que la violencia y la crueldad se vuelvan parte de la cotidianidad. Sostener estas estrategias de exclusión contra grupos de personas, como si estos no tuvieran derecho a tener derecho, termina costando mucho esfuerzo desde las instituciones políticas. Instituciones que, idealmente, estarían llamadas a cuidar el tejido social, no a destruirlo. 

Es en este contexto tan polarizado y atravesado por amenazas autoritarias que el artista puertorriqueño Bad Bunny viene a reivindicar algo que pudiera parecer un cliché pero que se vuelve urgente recordar: que lo único más poderoso que el odio es el amor. La comunidad, los vínculos, el gozo, la solidaridad, la cooperación de aquellos que nos sostienen cuando nos lanzamos de espaldas… Estamos ante una estrategia de persuasión que puede resultar más efectiva frente al ascenso de liderazgos que despiertan emociones destructivas.

Hablar desde lo común para posicionarse en contra de discursos que atentan contra comunidades vulnerabilizadas es una forma de demostrar poder colectivo. Reivindicar el gozo, invitando a todas las personas a bailar nuestros ritmos, es una forma efectiva de tender puentes. Presentar a las infancias latinoamericanas en Estados Unidos como portadoras de sueños y no como amenazas ni víctimas de redadas migratorias es una forma de construir otros imaginarios. Representar la creatividad latinoamericana en uno de los escenarios más grandes del mundo es una forma de generar curiosidad hacia nuestras culturas frente a la ola de prejuicios y estigmatización. Nombrar a cada país del continente reafirma la existencia de otras posibilidades políticas frente a las pretensiones imperiales del hegemón. Ver a un artista latinoamericano exitoso llevar su mensaje desde una tónica tan inspiradora contrarresta la violencia y crueldad de las noticias diarias. 

Esas son las claves de la persuasión según Bad Bunny. Tender puentes a ritmo de lo común, apelando a la memoria, al afecto y a la posibilidad de un nosotros más amplio.

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